Tid  6 timer 11 minutter

Koordinater 1374

Uploadet 3. maj 2019

Optaget maj 2019

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  • Landskab

     
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1.557 m
957 m
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3,6
7,3
14,56 km

Vist 74 gange, downloadet 7 gange

tæt på Cotillas, Castilla-La Mancha (España)

Accesos desde Hellín y Elche de la Sierra por la CM-412, (también desde Alcaraz). Desde Siles o Riopar por la CM-3204; pasado el Km 10 (Cueva Ahumada) hacia el km 9, sale por la izquierda el desvío señalizado a las Salegas del Maguillo (1,5 Km); por empinada y curveante pista asfaltada, aparcamos en el complejo rural donde hemos alquilado, para realizar una ruta por el Parque Natural Los Calares del Río Mundo y de la Sima, altiplanicie de 22 km de largo por una media de 5,5 km de anchura; contiene un extenso y bien conservado karst, junto a una diversidad botánica y paisajística lo colocan segundo de España en formación de dolinas (960).

En la singular Cueva de los Chorros, de origen kárstico, se produce el insólito fenómeno del “reventón”; expulsando caudal desde 50 l/s normales hasta un máximo de 100.000 l/s, sólo un día a máxima fuerza y en invierno.

Partimos desde el aparcamiento 12 Andarines Caminando por La Vida, en ligero ascenso hacia la pista de futbito donde nace un sendero, que bordeando Hituero Chico (1232 m), en poco más de 1 km, nos deja en el Collado de Las Retamas; seguimos subiendo por la vaguada de Las Cañadillas monte través, con empujón final para alcanzar el Collado de las Mesas, donde desaparece el denso pinar y aparece el Karts; tomamos el mantente bajo un pino negral en Hituero de Cotillas (1412 m).

Descendemos con vistas de El Quebrado, para caminar por la loma cimera de Las Escalericas en el Calar, con vistas del Almenara (1796 m), las antenas del Padroncillo, el pueblo de Cotillas, su Castillo de La Yedra, Hituero Chico (1225 m), el amesetado Cambrón (1554 m) y el Pico de la Sarga (1769 m).

Atravesamos el páramo del Poyo del Espliegar por trocha con su arbustiva y rala vegetación, pasando por La Noguera y los escarpes calizos de El Quebrado, donde se aprecian claramente los tres cortes en la colonización de la vegetación arbórea, abajo verdea el pinar, en la falda de Peña de la Lastra predomina el oscuro encinar y en altura el robledal.

Cambiamos de dirección hacia el Vallejo de los Arenales, encontramos uno de los insectos más famosos de España, el más común de nuestros escarabajos aceiteros, “Berberomeloe majalis”, de hasta 7 cm, cuando es molestado exuda un aceitoso líquido anaranjado (su propia sangre), cargado de un veneno llamado cantaridina, en contacto con la piel produce ampollas, e ingerida inflamaciones en el aparato urinario y de paso una erección, antiguamente se consideraba un afrodisíaco. Las larvas de las hembras del género Meloe (sin las rayas rojas) trepan a una flor y se agarran al pelo de la abeja, viajan a su nido y cuando la abeja está poniendo un huevo en una celdilla, se sube al huevo, la abeja sella la celda, la larva de aceitero se come el interior del huevo flotante, dentro de la delgada cáscara se transforma en un gusano, que se alimenta de miel y crece hasta llenar la celda.

Enfilamos hacia una noguera solitaria junto a una pequeña alberca y un tornajo hecho a base de vaciar el tronco de un pino; salpicados de Orchis mascula (orquídea) comemos los bocatas regados con vínico, antes de emprender la marcha para desgracia de algún bello durmiente.
Ascendiendo hacia la Dehesa de la Cañada de los Mojones, entramos en la Torca de Los Melojos, una hoya amplia (dolina) y alargada, con un magnífico bosque de Quercus pirenaica (roble melojo o rebollo) bajo un sotobosque de helechos con sustrato silíceo, ideal para el desarrollo del robledal.
Este tipo de roble alcanza los 20 m de altura, es de lento desarrollo, aguanta bien tanto la sequía como las heladas, pero es poco longevo y su madera aunque proporciona leña y carbón de excelente calidad se usa para traviesas de ferrocarril, vigas, postes de teléfono y en carpintería de puertas y ventanas. Además del fruto del roble, la bellota, a veces tienen unas excrecencias esféricas (cecidias o agallas), tumores producidos al defenderse el árbol de las larvas depositadas por avispas en sus tallos. La agalla desarrolla unos tejidos vegetales para alimento y protección de las larvas, y se han usado para prender fuego, como tinte y astringente.

Salimos del valle pasando por un bosquete de arces, que de no estar advertidos por Paco Sáez y ver la hojarasca del suelo, es casi imposible distinguirlos de los melojos; a medida que nos encauza el sendero por el Barranco de la Huesa, vemos varios tornajos, haciendo una parada junto a un magnifico ejemplar de pino negral, al que trasvasamos con sucesivos abrazos, el sentimiento afectivo de agradecimiento que nos produce.
Nos acercamos a una zona vallada junto al camino, donde además de grandes ejemplares de acebos hay un tejo e incluso una colmenilla, nombre común que se le da a la Morchella, hongo comestible muy apreciado por los gourmets.
Nos llama la atención en esta zona la Arabidopsis thaliana, por lo llamativa en su estado inicial de crecimiento, pues las desarrolladas presentan varios tallos con una sola flor en su extremo. Enlazamos con la pista junto a un muro de contención y la Fuente de las Raigadas donde refrescarnos; descendemos hasta el aparcamiento a orillas de la carretera, donde dejamos un coche de conductores en la ida, para recuperar en las cercanas Salegas del Maguillo los vehículos que han de recogernos.

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