sextante

Tid  8 timer 2 minutter

Koordinater 1412

Uploaded 15. april 2018

Recorded april 2018

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  • Information

     
  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
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1.954 m
1.171 m
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3,8
7,6
15,19 km

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tæt på Majaelrayo, Castilla-La Mancha (España)


Marcha realizada el sábado 14 de abril de 2018
Por fin parece que este fin de semana mejora algo el tiempo, y por eso nos vamos hasta uno de los rincones más bonitos que esconde el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Majaelrayo es uno de los pueblos “negros” más emblemáticos de una zona que basa su arquitectura en el uso de la pizarra de dicho color. Esta y el resto de poblaciones de la zona sólo encuentran salida hacia el sur en dirección hacia los embalses del Vado y de Beleña, por encontrarse totalmente rodeadas de montañas: al este con el gran macizo del Ocejón, al norte con todas las estribaciones de la vertiente sur del Hayedo de la Tejera Negra, puerto de la Quesera y cuerda del pico del Lobo, y al oeste con las cuerdas de la Cebosa, y con el Cerrón y el Santuy, algo más atrás.

Nosotros hemos iniciado la marcha de hoy desde el aparcamiento que se ha hecho poco antes de llegar al pueblo a la izquierda. Tras caminar durante poco más de doscientos metros por el margen de la carretera GU-185, y justo a la altura de un bar con terraza también a la izquierda, en el que por cierto coincidimos a la vuelta con algunos de los que estuvimos pateando la zona, se coge por la derecha la calle de las Cabezadas, que no se deja hasta los cuatrocientos metros de haberla recorrido.

Dejamos dicha calle por la derecha, y tras haber pasado un cartel que señalizaba al Ocejón y a Cantalojas. Ni que decir tiene que el Ocejón sí que está a tiro de piedra, pero a Cantalojas que es la población que abre la entrada al Hayedo de Montejo hay una señora tirada, o travesía de más de un día. Hemos cogido el GR y a los ciento ochenta metros pasamos el arroyo de las Cabezadas, para continuar durante otros trescientos metros más y llegar a un brusco giro a la izquierda que se mete por una senda entre jaras que lo cubren todo a izquierda y derecha. Nos llama la atención, que justo en este punto hay un letrero que prohíbe el vertido de residuos, y sin embargo en una especie de explanada hay todo tipo de materiales de construcción, incluida como no la pizarra de la zona. Entre jarales continuamos subiendo durante un kilómetro y pico más, para adentrarnos en una mancha de robledal, que marca el inicio de la nieve.

Ya todo el tiempo con una nieve que ha ido ganando en espesor conforme subimos, completamos el kilómetro y medio que nos queda hasta un Collado de la Maldita, que nos ofrece unas vistas por las que ya merece la pena el esfuerzo de este último tramo de subida.

Nada más llegar al collado, vemos como un grupo que llevábamos detrás durante la subida, también nos acaba alcanzando, y al igual que nosotros hace una parada para reponer las fuerzas y disfrutar del impresionante paisaje, totalmente nevado. Tras unos pocos minutos, el grupo enfila, con dirección opuesta a la nuestra, hacia el Campachuelo, para hacer la cuerda de las Piquerinas, de la que por cierto tan buen recuerdo tenemos; mientras que nosotros y con rumbo sureste cogemos por la cuerda de las Campanitas y el Chortal Redondo, que presentan una impresionante nevada. Debido al gran espesor, que nos sorprende y que en algunas zonas haría necesarias las raquetas, decidimos ir cresteando y así buscar los pasos con menos nieve. Llegamos en primer lugar a la altura del cerro de las Campanitas, y nos damos cuenta que somos los primeros y no nos queda otra que ir abriendo huella.

Si hasta las Campanitas desde el collado de la Maldita hemos recorrido medio kilómetro, hasta el Chortal Redondo nos queda otro kilómetro más de ir el mayor tiempo posible por una cresta que aunque con bastante nieve, gracias a las rocas que afloran nos habilitan muchos pasos que eso sí hay que dar con cierto cuidado.

Medio kilómetro después, y ahora con un corto tramo de bajada nos plantamos en el collado Viezo. La vaguada que forma el collado supone que la nieve se ha acumulado hasta el punto de que aún andando con cuidado hay ocasiones en las que nos hundimos por encima de la rodilla. Nos quedan unos novecientos metros hasta el collado de las Perdices, y seguimos abriendo huella por un tramo que nos lleva más tiempo, por las condiciones de las rocas que afloran un una nieve que hay que pisar con cuidado. Cuando llegamos al cruce de subida entre el PR-GU01 y el collado de las Perdices o del Hervidero, nos cruzamos con un grupito de cinco personas y un perrillo con los que entablaremos conversación, tanto ahora, como luego más tarde en el bar del pueblo. Nos queda por delante el tramo más exigente, ya que en los ochocientos metros de recorrido hasta el Ocejoncillo, tendremos que superar un desnivel de más de ciento setenta metros, por una cresta que al acercarse a los dos mil metros, aún ha acumulado más nieve, pero la llegada al mojón del Ocejoncillo y las vistas de la ladera norte del Ocejón y de todo su entorno, pensamos que bien merecen el esfuerzo.

Pensamos que es el mejor balcón/mirador para comer, y pensar si como así teníamos previsto continuamos el corto tramo que nos queda hasta el Ocejón, o si por el contrario nos volvemos. Finalmente y un poco tristes decidimos bajar, pues las botas nos han ido literalmente destrozando y despellejando, durante toda la subida, unos talones que ni con gasas, tiritas y esparadrapo han sido capaces de soportar la dureza de un material, que encima se nos ha ido calando al poco de empezar y pisar la primera nieve primavera. No queremos hacer sufrir más a unos pies que doloridos y totalmente empapados se han ganado ya la bajada, y el que tiremos nada más llegar a casa estas botas Bestard, que no valen ni la mitad de lo que pagamos por ellas hace ya unos pocos años.

Los doscientos y pico metros de bajada desde el Ocejoncillo, hasta conectar con el camino de bajada desde el Ocejón, los hacemos con cuidado pues la empinada ladera y gran cantidad de nieve acumulada así lo aconseja. Una vez nos encontramos en la parte baja de la cuerda enfilamos todo recto para recorrer los setecientos metros hasta el collado de las Perdices o del Hervidero.

Si la llegada hasta el collado de la Maldita, cuatro horas antes, la hacíamos por el GR; ahora bajaremos hacia Majaelrayo por el PR-GU 01 desde el collado de las Perdices, y en este primer tramo y como ya nos imaginábamos, la nieve nos llega hasta la rodilla, bajando sólo su espesor según nos acercamos hasta Peña Bernardo, que se encuentra ochocientos metros más abajo y tras descender casi doscientos metros. Aquí que hay un mirador de todo el valle, tras una pequeña portilla entre rocas, que no hay que perderse.

Desde aquí, continuamos todo el tiempo por robledal, que aunque desnudo de hojas, se encuentra maquillado gracias a la nieve que lo tapa todo, pero que va menguando conforme nos acercamos tras un kilómetro y cuarto hasta el cruce señalizado con postes informativos de la variante que hay hasta la población de Campillo de Ranas. Conforme desaparece la nieve, el camino se va convirtiendo en una improvisada riera, que en muchos tramos más bien se parece a cualquier otro arroyo.

Nos quedan unos tres kilómetros y medio para llegar hasta el aparcamiento del pueblo, pero a los dos kilómetros y pico nos llevamos la sorpresa de ver un puente de lo más rústico, que con troncos de roble y grandes losas de pizarra, permite el paso sobre un arroyo del Agua Frío o de los Molinos que viene bastante cargadito.

2 kommentarer

  • magarblas 18-04-2018

    Me gusta lo bien documentadas que tienes tus marchas y las de esta zona especialmente, que conozco por ser natural de ella y patearla desde hace muchos años en repetidas ocasiones aun me gustan más.
    Buenas fotos y buenos vídeos que te llevan su trabajo.
    Espero encontrarme algún día contigo por alguna de nuestras sierras, será un placer conocerte y poder charlar un rato.
    Para que todo sea inmejorable en tu descripción creo que tienes que modificar el nombre del collado Maldita (que dicho sea de paso no le hace honor) por el que, según los mapas, realmente le corresponde " Pradera o Collado de la Madita".
    Un abrazo amigo

  • Foto af sextante

    sextante 18-04-2018

    A mi tampoco me importaría que nos encontráramos un día de estos, por alguna de esas montañas. Seguro que tendríamos muchas cosas de las que hablar, en base a una pasión común, como es la de patear montañas tan bellas como las del macizo del Ocejón, y otras muchas. Gracias por la puntualización en cuanto al nombre del collado, y es que en el Topohispania 2.04, que es el que llevo cargado en el gps, al collado le llama de la Maldita y efectivamente, como tú bien dices, un poquito más abajo junto a unas cuantas zetas que hace una pista, aparece el nombre de Pradera de la Madita, por lo que posiblemente se haya producido error de transcripción.
    Otro abrazo para ti.

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