Tid  7 timer 45 minutter

Koordinater 1683

Uploaded 19. august 2015

Recorded juli 2015

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512 m
28 m
0
2,3
4,7
9,37 km

Vist 6579 gange, downloadet 114 gange

tæt på Castelmola, Sicilia (Italia)

Ruta y visita turística realizada por el grupo de senderismo SERMAR.
Comenzamos la ruta en CASTELMOLA, una aldea construida en una posición panorámica. Partimos desde la Plaza de San Antonio desde donde ya se disfruta de una bellísima vista sobre Taormina y las costas del Mar Jónico, tanto sicilianas como calabresas, y donde destaca su castillo, un balcón hacia el mar a 530 metros de altitud. Pero el verdadero monumento es la ciudad en sí, con un trazado de callejuelas empedradas, y con un planteamiento urbanístico que a diferencia del resto de ciudades sicilianas (exceptuando Erice), ha respetado las antiguas casas de piedra, impidiendo nuevas edificaciones que alteren la fisonomía milenaria.
El nombre original de la ciudad era Mola (de muela de molino) y se mantuvo hasta 1862, cuando se completó con el nombre actual. Fundada por los Sículos en el siglo VII a.C, Dionisio I de Siracusa la atacó destruyendo el asentamiento en el año 392 antes de Cristo. Más tarde, en el 350 a.C. fue reconstruida por Andrómaco, para ser luego conquistada por los romanos, por los árabes en el siglo X y en 1078 por los normandos.
Entre los monumentos más importantes podemos mencionar las ruinas del castillo (siglo XVI), la iglesia de S. Giorgio construida en el siglo XVII y la iglesia parroquial construida en el siglo XVI y reconstruida en 1935.
Dicen que merece la pena quedarse a dormir en alguno de sus hoteles para disfrutar de la vista del Etna y en las noches de luna llena el reflejo de ésta en el mar Jónico.
La ventaja con respecto a Taormina es que el flujo de turistas es mucho menor, y por ello se puede disfrutar de apacibles paseos. Para tomar algo es recomendable un vino alla mandorla (almendras), en el Bar San Giorgio, en la entrada al pueblo, por donde ha pasado una cola infinita de famosos en su visita a Sicilia. La peculiaridad del local, además de su excelente vino de mandorla y de la tradición familiar que ha regentado el bar desde hace varias generaciones, es su decoración a base de falos y marionetas sicilianas (pupi). Desde luego el bar Turisi no dejará indiferente a nadie.
Desde Castelmola iniciamos una excursión de senderismo en descenso hacia el casco antiguo de TAORMINA. Para ello por la carretera de acceso descendemos hacia el Parking que hay en un nivel inferior. Al final de este aparcamiento, sin pasar por el paso inferior de la carretera, tomamos una senda encementada (la denominada vía Cuculunazzo) por lo que comenzamos a descender zigzagueando.
Tras descender unos 550 mts de longitud llegamos junto a unos edificios de nueva construcción y a una primera bifurcación que tomamos a nuestra izquierda (dirección SE).
En otros 100 mts llegamos a la carretera SP10 o Vía Leonardo da Vinci por la que continuamos en dirección SSE (es decir, a nuestra derecha).
Tras avanzar unos 250 mts por dicha vía tomamos la calle que sale a nuestra izquierda (dirección SE) por donde avanzamos otros 250 mts hasta llegar hasta la ermita de la Madonna de la Roca una iglesia del siglo XII tallada en la roca desde la cual se goza de unas vistas impresionantes.
Desde esta capilla continuamos el descenso por una nueva senda zigzaguante (vía Crucis) también encementada y ahora con escalones que en unos 650 mts nos lleva hasta la Circonvallazione (también SP10).
Ahora toca callejear. Descendemos hacia la vía Don Giovanni Bosco y por la Salita Guglielmo Melvia hasta el Corso Umberto I.
Ya estamos en la calle principal de TAORMINA. Tomamos dirección Oeste (a nuestra derecha) hasta llegar a la Piazza IX Aprile, un mirador sobre el mar y el Etna, donde nos espera un guía local (FRANCESCO) que nos lleva por los rincones y monumentos más importantes de esta pequeña localidad de fama internacional, cuya belleza ya fue cantada a finales del s.XVIII por Goethe.
Taormina es sin lugar a dudas una de las joyas sicilianas. Bien es cierto que la sobreexplotación turística ha derivado en una aglomeración de curiosos extranjeros que agitan la vida de los 10.000 habitantes de la ciudad.
Emplazada sobre el Monte Tauros, una espléndida terraza natural a unos 240 mts de altitud. Taormina, la antigua colonia Tauromerion, fundada por colonos huidos de la saqueada Naxos en el 403 a. C, fue arrasada por Siracusa, enaltecida por los romanos, y capital de la isla por un periodo breve de la Sicilia bizantina. Desde su toma por los normandos en 1078 hasta el siglo XVIII, no pasó de ser un apacible pueblo de costa. A partir del 1700, escritores alemanes e ingleses como Bartlett y Goethe que emprendían circuitos de inspiración por Europa, pararon por Taormina. Aun así, no sería hasta 1866 cuando el ferrocarril una la ciudad con Mesina, facilitando el acceso de turistas del Norte de Europa, algunos tan ilustres como el emperador alemán Guillermo II.
Cuna de los descansos de algunos de los escritores más importantes del siglo XX como Truman Capote, Tenessee Williams, Thomas Mann o Cocteau entre otros, y de artistas como Greta Garbo, Cary Grant, Dalí, Orson Welles o Rita Hayworth, Taormina ha dejado de ser un lugar de reflexión para formar parte de uno de los ejes de exaltación turística de Sicilia.
Pues bien, en la Piazza IX Aprile contemplamos las vistas sobre el mar Jónico y el Etna. También la ex-Iglesia de San Agostino de 1486 que hace las veces de Biblioteca Comunale (ahora en restauración). La Porta di Mezzo con su Torre dell’Orlogio. Y sobre una escalinata, la barroca Iglesia de San Giussepe. Esta iglesia de San Giusspe, es un templo de estilo rococó que está completamente restaurado y que posee unas dimensiones enormes en comparación con el resto de edificios que hay en los alrededores; su fachada está hecha con mármol de Taormina en diferentes variedades, blanco en las jambas y el dintel, gris y rosa en otras piezas decorativas; a lo largo de la fachada aparecen algunos cráneos con tibias cruzadas, símbolos que se deben al hecho de que la iglesia fue la sede de la "Hermandad de las almas del Purgatorio”.
Nos despedimos temporalmente de esta Piazza agitada y llena de turistas degustando los cafés más caros de Sicilia. Y lo hacemos regresando por el Corso Umberto I, que está repleto de tiendas de ropa y de recuerdos, tiendas de antigüedades y balcones vestidos de flores.
Avanzamos despacio por esta calle hasta llegar cerca de la iglesia de Santa Caterina d’Alessandria, donde tomamos una callejuela que asciende en dirección Norte. Rápidamente nos encontramos con las ruinas del Odeón romano del S. II d.C. El Odeón data pues, de la época imperial romana, concretamente de la época de César Augusto Octaviano y en cuanto a estructura se asemeja bastante al Teatro Greco-romano, aunque de dimensiones menores ya que estaba pensado para albergar a unas 200 personas, por tanto a un público más selecto; éste se descubre en 1892 durante las obras de construcción del nuevo teatro de la ciudad.
Bordeamos el Odeón por su parte Norte y descendemos junto a la iglesia de Santa Caterina hasta llegar al palacio Corvaja, una reminiscencia de la ocupación de la corona de Aragón. El palacio Corvaja o Corvaia (s. XIV), sede del primer parlamento de Sicilia (1410), combina una torre árabe del siglo X, decorada con piedra lávica y piedra pómez blanca, además de toques de gótico catalán. Actualmente es la sede de la Oficina de Turismo de Taormina y del Museo Siciliano d’Arte e Tradizioni Popolari, con pupis (marionetas sicilianas), vestidos típicos, carrettos y gran variedad de piezas, entre ellas los ex-voti (ofrendas rústicas de pinturas votivas en agradecimiento a la intervención divina en salvaciones “milagrosas” en multitud de variopintos sucesos accidentados).
Junto al palacio encontramos la Plaza Vittorio Emanuelle II construida sobre el antiguo foro romano.
A nuestra izquierda se encuentra la Porta Messina que marca la entrada a esta calle que es la principal de la ciudad.
Continuamos por la vía Teatro Greco donde seguimos encontrándonos gran cantidad de tiendas de recuerdos y algunos puestos de helados y refrescos.
Rápidamente llegamos al monumental Teatro griego o greco-romano. Se trata de un antiguo teatro griego. Esta edificación se encuentra instalada en una zona privilegiada, ya que desde ella se puede contemplar de manera espectacular la localidad de Giardini-Naxos y el volcán Etna. Se construyó en la época helenística y se reconstruyó casi en su totalidad en los tiempos de la dominación romana, pero el uso que le dieron los romanos no fue la de Teatro sino la de anfiteatro, es decir, se utilizó para la práctica de la lucha de gladiadores; aunque los anfiteatros solían tener forma oval, elíptica o incluso circular y ninguna de las cuales se daba en este lugar, se aprovechó y adaptó para estos eventos debido a su capacidad. El teatro consta de nueve secciones, y está rodeado por un doble pórtico. Originalmente tenía una capacidad para unos 5.000 espectadores, y 109 metros de diámetro. Todavía se mantienen en pie alguna de las columnas de orden corintio que se alzaban en el muro situado tras el escenario.
Tras una intensa visita al Teatro, nuestro guía se despide de nosotros. Toca reponer fuerzas así que buscamos un lugar para comer y lo hacemos en el ristorante Il Baccanale sito en la via di Giovanni. La comida fue exquisita, finalizamos con una copita de vino alla mandorla (almendras) por gentileza de la casa.
Por la misma via di Giovanni regresamos a la via Teatro Greco y desde ésta seguimos hasta el Corso Umberto I. Avanzamos por la calle principal de Taormina en dirección SW (a nuestra izquierda) hasta llegar a la Porta di Mezzo y su Torre dell’Orlogio.
Cruzamos la Porta di Mezzo y de esta manera nos adentramos en el barrio más antiguo de Taormina, y en el que las influencias árabes se hacen más patentes, con callejuelas que desembocan primero en la Iglesia de San Giovanni de Malta de 1533; después en el Palacio Ciampoli, un edificio gótico-catalán de 1412 con ventanas geminadas que hace de Hotel; y más adelante la Plaza del Duomo, con el Comune (Ayuntamiento) y la Catedral di San Nicolo tan sobria como prescindible.
Continuamos hasta la Porta de Catania, donde un escudo aragonés (1440) nos hace pensar que podríamos estar en cualquier zona del Levante español. Y nada más salir del recinto fortificado nos encontramos a nuestra izquierda la pequeña iglesia Sant’Antonio Abade, poco que destacar, el edificio es interesante, pero el contenido no mucho, se puede contemplar un belén siciliano con poca iluminación en pleno mes de Julio.
Regresamos por el mismo camino pasamos la Porta de Catania, el Duomo, la Porta di Mezzo y un poco más adelante nos desviamos por la via Calapitrulli. Nada más entrar, a nuestra izquierda tenemos la via Naumachie que en su día fue un gimnasio greco-romano (un Naumachie). La palabra naumaquia (en latín naumachia, del griego antiguo ναυμαχία/naumajía, literalmente «combate naval») designaba simultáneamente en época romana tanto al espectáculo en el que se representaba una batalla naval, como a la cuenca hidrográfica o al lugar donde se llevaba a cabo. Con lo que esta calle debía estar en su día inundada de agua.
Continuamos por la via Calapitrulli hasta salir a la via di Giovanni y ahora toca tomarse un buen granita y lo hacemos en el Bam Bar donde nos sirven uno estupendo.
Continuamos hasta llegar de nuevo a la Piazza Vittorio Emanuel II y a la Porta Messina que ahora sí que atravesamos. Seguimos a nuestra derecha por la via Luigi Pirandello a lo largo de unos 800 mts. Pasamos junto a la estación superior del funicular que baja a Mazzaro dejándolo a nuestra izquierda, y junto a la estación de autobuses que dejamos a nuestra derecha.
Seguimos pues por esta vía hasta alcanzar el mirador Belvedere desde donde tenemos unas bonitas vista de la Baia de Isolla Bella. En ocasiones la Isla Bella por la pequeña distancia que la separa de la costa se convierte en una península a causa de la marea. El nombre fue acuñado por el barón alemán Wilhelm von Gloeden, que difundió en todo el mundo el valor artístico de la isla. Donada en 1806 por Fernando I de las Dos Sicilias a Pancrazio Ciprioti, alcalde de Taormina, fue adquirida en 1890 por Lady Florence Trevelyan, sobrina de la Reina Victoria I del Reino Unido y mujer del filántropo alcalde de Taormina, profesor Salvatore Cacciola, que construyó una pintoresca caseta. Posteriormente fue heredada por su único sobrino varón, el abogado Cesare Acrosso. En 1954 fue adquirida por los hermanos Busurgi, que construyeron una espléndida residencia con una minúscula piscina camuflada entre rocas y plantaciones. En 1984, tras una petición del Ayuntamiento de Taormina, el Assessorato regionale dei Beni Culturali (Consejería regional de Bienes Culturales) declaró la Isola Bella como monumento de interés histórico artístico de particular valor, sometiéndola a vínculos de tutela. El decreto consideraba la isla como un "monumento natural". En 1990 la isla fue puesta a subasta y adquirida por el Assessorato dei Beni Culturali. En 1998 fue instituida como reserva natural, gestionada por el Fondo Mundial para la Naturaleza. Recientemente, la gestión ha pasado a manos de la provincia de Mesina.
Desde este estupendo mirador comenzamos un descenso que comienza por una senda urbanizada que surge por el lado Norte del mirador. El descenso es de unos 700 mts de longitud y desemboca en la Strada Statale 114 en Mazzaro.
Ya solo es seguir por nuestra izquierda hasta la estación del funicular donde nos esperan para finalizar esta magnífica y bonita ruta desde Castelmola, a Taormina y a Mazzaro.

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Teatro greco-romano
Palazio Corvaja
Odeon
Piazza IX Aprile
Madonna de la Rocca
Castillo
CASTELMOLA

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