Koordinater 804

Uploaded 3. december 2013

-
-
2.436 m
2.006 m
0
15
31
61,09 km

Vist 5400 gange, downloadet 11 gange

tæt på Marinilla, Departamento de Antioquia (Republic of Colombia)

FECHA: 23 DE NOVIEMBRE DE 2013
RUTA: MARINILLA- ALTO DE CASCARILLO – ALTO DEL MERCADO –ALTO DE CHOCHO – VEREDAS: YARUMOS, EL CARMELO, LA HELIDA, LA MESETA, CONCORDIA (EL PEÑOL), MINITAS EN GRANADA – EL SANTUARIO - MARINILLA

REORRIDO TOTAL CATEYE: 62.81 KM
TIEMPO TOTAL: 7 HORAS; PEDALEANDO 4 HORAS 25 MINUTOS

Como siempre, salgo de mi casa a las 6:50 de la mañana rumbo al parque principal; la mañana es fría y la niebla densa arropa gran parte del pueblo. Llego al punto de encuentro con mi puntual amigo Gonzalo Arcila, gran compañero de viaje; a las 7:00 a.m. en la panadería de la esquina del parque, el tinto y los buñuelos obligatorios para comenzar el día; pague chalo, luego cuadramos.
Ahora sí, rumbo a nuestra aventura del día; salimos hasta la 28, calle que se ha convertido en el eje vial del municipio, paralelo al rio Marinilla que ha recibido una alta inversión para canalizarla y evitar que sus zonas aledañas se vuelvan a inundar como ha sido su trayectoria desde tiempos de antaño. Confirmamos entonces la ruta a seguir aunque Chalo pensaba ir primero a El Santuario para llegar a Granada, yo había planeado subir por la ruta desde Marinilla, pasando por los altos de Cascarillo, el Mercado y el Chocho; bueno, gané porque esta fue la ruta seguida.

Por fin llegamos al Alto de Chocho luego de 10.7 km de asfalto; allí encontramos 3 tanquetas del Ejército Nacional protegiendo esta zona para permitir que sus habitantes y los viajeros que por allí transitamos recibamos su protección. Gracias señores ¡que tarea la que realizan! A partir de allí comienza una gran travesía por trochas hasta llegar al asfalto que nos traerá desde Granada a Marinilla nuevamente.

Iniciamos un pequeño ascenso con la capilla y el puesto de salud como testigos mudos de nuestro paso; la entrada a la vereda Santa Cruz a la derecha, unos pequeños descensos hasta llegar luego de 12.6 km de recorrido a una Y que lleva por la derecha hacia la escuela de Concentración y por allí mismo al alto en la vereda montañita, camino que recorrimos hace 8 días cuando nos dirigíamos a El Santuario desde la vereda de Pavas; a la izquierda, nos permitía alcanzar la escuela de la Vereda Yarumos perteneciente a Marinilla y por ese mismo corredor conectar con la vereda EL Carmelo del municipio del Peñol.
Conversamos con los lugareños otras posibles rutas para próximos días. Nos encontramos con gente muy amable dispuesta a dialogar con nosotros además de muy atentos y claros al indicarnos los caminos por donde deberíamos tomar; que calidad de gente, mucho que aprender de ellos; claro, en épocas de violencia la gente se escondía por temor y evitaban conversar con extraños, aunque nuestra cara de marinillos nos abre las puertas en estas bellas montañas.

Iniciamos el ascenso para pasar por la escuela de Yarumos cuyo nombre no pudimos ver; bueno, más adelante hay una desviación que sale a Montañita, ruta que recorrimos en años anteriores pero dejaríamos para otros días de paseo por esta región. Continuamos ascendiendo hacia el Carmelo, la carretera descuidada y con grandes problemas para la movilidad hasta la escuela, al parecer la vienen recuperando porque se nota que le han trabajado mucho con maquinaria pesada; no faltaba el barro, casi nos pegamos, adrenalina fluye por el cuerpo, la emoción, la risa la bici más sucia que nunca.

Allí los lugareños nos indicaban que tomando el camino de la izquierda llegaríamos pronto a EL Peñol, entrando por el lado del cementerio. Preferimos seguir al frente para bajar a la escuela de la Helida, otra vereda de El Peñol. Nos desviamos a la derecha para iniciar ascenso por la carretera que conecta a El Peñol con Guatapé, EL Santuario y Granada. Es imposible no disfrutar el paisaje pues de desde allí se divisan nítidamente las piedras de El Marial y el Peñón de Guatapé, sitio obligado para propios y turistas, no solo nacionales sino también internacionales. A la vera del camino un hermoso cultivo de jugosas granadillas, no podíamos quedarnos sin probarlas; silbamos y gritamos hasta que al fin nos escucharon los dueños, unos ancianos muy queridos admirados de nuestro recorrido, preguntamos si nos podían vender unas cuantas frutas pero ellos nos las regalaron desprendidamente; en el lugar nos comimos por lo menos de a 2 ya que nos regalaron bastantes porque veían que nuestro recorrido era muy largo así que nos echaron para el camino. Gracias Dios por los regalos y bendiciones recibidas en el camino.

Luego de agradecerles por sus regalos y bendiciones avanzamos hacia el desvió que da a la Vereda Concordia izquierda y a la derecha sube hacia El Santuario (22.24 km ya de recorrido); tomamos fotos, comimos granadilla, en fin un pequeño y merecido descanso. Bajamos un poco hasta la escuela de esta vereda y luego de tomar la foto ¡valla sorpresa! Paola Rivera, compañera del postgrado en la Universidad Católica de Manizales y profesora de esta escuela desde abril de este año. Definitivamente el mundo es un pañuelo, en el lugar menos pensado te encuentras con alguien conocido. Ya se imaginarán la alegría de ambos por el reencuentro.

Hoy la escuela estaba de fiesta pues el alcalde de El Peñol estaba presentando las obras de remodelación y toda la comunidad estaba reunida en un desayuno de trabajo; la invitación no se hizo esperar, fuimos invitados a compartir unos panes y un chocolate delicioso, a penas para la hora que ya pasaban de las 10:30 a.m.
Conversamos un rato, nos presentaron a varia personalidades del municipio y de la vereda; más desayuno. Luego de un rato mi amiga Paola llama a un niño de 5to. Y le pide que nos acompañe a ver la cascada La Concordia. Pasamos un rastrillo, subimos unos pastizales y nos adentramos en un bosque frondoso. Nos adentramos por entre la espesa vegetación y unas piedras grandes cuando comenzamos a sentir una llovizna y al levantar la mirada ¡Que espectáculo! Una cascada de más de 150 metros de altura (difícil calcular exactamente); sus caídas de agua, la fuerte brisa, las piedras resbalosas por el musgo que las cubre; impresionante. Solo nosotros disfrutamos de tantas bellezas, algo nunca imaginado. Las fotos, las risas, la alegría.

Bajamos nuevamente hasta la escuela y luego de unas últimas fotos con el paisaje de fondo nos despedimos para continuar nuestro viaje que no había llegado ni siquiera a la mitad; nos indicaron el camino y el desvío para Granada. Reiniciamos entonces y a 500 metros el nuevo desvió, a la izquierda, el descenso hacia Guatapé pasando por la Vereda Mesetas y a la derecha el ascenso (¡que ascenso!) hacia la Vereda Minitas, casi 2 km de durísimo ascenso; casi llegando a la cima divisamos la piedra de El Peñol de costado y como siempre en las fotos tratamos de capturar lo inmenso de estas tierras que esta tomas no alcanzan a capturar las sensaciones que provocan estos parajes antioqueños.

Terminamos de ascender, nuevas bajadas y subidas todas ellas con diferentes grados de dificultad lo que no se puede medir es el cansancio, el calor y el hambre que ya nos estaban golpeando fuertemente. Continua la carretera sinuosa y con cada curva y al final de cada alto esperamos encontrar nuestra próxima meta, Granada, pero nada, más lomas, más bajadas, más piedra y más camino por delante.

Llegamos a otro de esos altos con un santuario para San José; hacia la izquierda un desvió para la escuela de Minitas y al frente por la carretera y en un alto lejano se divisa una antena para celulares, Chalo dice que esa antena esta cerca de Granada, pero no parece porque descendimos por largo rato.

Al fin, luego de 32.64 km de recorrido por las trochas de Marinilla, El Peñol, Guatapé y Granada, llegamos a su cabecera municipal, esa misma que se levantó como el ave Fénix desde las cenizas de la guerra absurda que la golpeó por varios años y que llego incluso a destruir el corazón de este pueblo con una poderosa bomba. Los granadinos guardan en su corazón estos recuerdos así como en el salón del NUNCA MÁS, museo que guarda recuerdos de estas épocas, para mostrar al mundo los horrores que vivió pero que permitieron reiniciar una nueva vida.

Ya era hora de comer algo, nuestro tanque de energía estaba en rojo así que un merecido desayuno con pollo; así es la vida, cuando es a sufrir, es a sufrir. Aquí recuerdo una frase que repite muy seguido mi suegro: “a todo perro callejero le dan fuete”; bueno, eso dice cada vez que sale de paseo.

Retomamos el pedaleo rumbo a Marinilla, pasando por el alto del Palmar (sitio ya muy conocido por nosotros), bajando a la autopista Medellín Bogotá y siendo las 2:00 p.m. arribo a mi casa muy mojado porque en el trayecto desde el parque de Marinilla, las nubes no aguantaron más y descargaron su carga sobre mí.

Termino la ruta agradeciendo a Dios porque en ninguna de nuestras travesías hemos tenido inconveniente alguno; mis hijos se alegran de verme y mi esposa bella, Aracelly me recibe con un excelente almuerzo de esos que sirven para “parar muertos”.
Desde la escuela de Concordia y girando a la derecha, una subidita de 2,5 km con un alto grado de inclinación que nos lleva al alto de minitas vía Granada

Kommentarer

    You can or this trail