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Tid  en dag 9 timer 55 minutter

Koordinater 3722

Uploadet 28. juli 2014

Optaget juli 2014

  • Bedømmelse

     
  • Information

     
  • Let at følge

     
  • Landskab

     
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4.807 m
2.382 m
0
4,8
9,7
19,39 km

Vist 10854 gange, downloadet 942 gange

tæt på Bionnassay, Rhône-Alpes (France)

Esta ruta es fácil de seguir. Suben muchísima gente y sólo hay que ponerse a la cola.Su dificultad técnica es de moderada a difícil según el tiempo y de alta exigencia física.
Incluyo parte del relato "El sueño del Mont Blanc.Cuando la aventura se convierte en locura" disponible completo en pisandocumbres@blogspot.com.es. y en pisandocumbres.com

CAPÍTULO 3. LA AVENTURA DE NUESTRAS VIDAS.

Era el día 18 de julio del año 2014 de nuestro señor, el día esperado,el día clave, el comienzo de lo que tanto habíamos preparado, el éxito o el fracaso pendía de un hilo.
El plan de subida trazado por Josechu era claro. Lo haríamos por la vía normal, por la cima del Gouter, y la vuelta igualmente, los aludes de la vía de los cuatromiles o de los cósmicos hacían que volver por ahí fuera casi un suicidio, así que dejamos en el piso la cuerda de 60 metros para el rapel sobre el hielo que tenía esa ruta, sus cinco kilos lo hacían aconsejable.
Nuestro primer objetivo ,el nido de la águilas donde se empieza a andar desde los 2300 metros, para llegar al refugio del Tete Rousse a 3200 metros, y ahí empezaría la aventura, primero habría que pasar LA BOLERA, un paso de 30 metros donde caían continuamente grandes piedras, dos días antes había sido el último muerto en ese paso, que contaba con incontables víctimas, luego tendríamos que afrontar el CORREDOR del Gouter, una pared encrestada de 500 metros de desnivel calificado como poco difícil en escalada, ya veríamos ,para mí sin duda el mayor peligro.
Si lográbamos pasar, lo que no nos albergaba dudas, llegaríamos al refugio del Gouter, colgado a 3800 metros de un precipicio con su forma de huevo, lo habían estrenado el año anterior y allí acabaría el primer día, con nuestra llegada prevista sobre las tres o las cuatro de la tarde, y tras unas siete horas de subida.
La segunda jornada sería la más dura, nos levantaríamos a las 1.30 para desayunar a las 2, y comenzar a subir sobre las 3 con linternas. Se hace de noche para que la nieve esté más dura y además de ser más fácil andar, al no hundirte, evitar que se puedan ceder los puentes de hielo que hay sobre las grietas del glaciar.
La subida es fácil de seguir, hay un surco de tanto pasar, y se hace continua hasta el refugio de Vallot, casi a 4400 metros, es el punto de tomar un respiro antes de afrontar las últimas rampas.
Tras Vallot viene el tercer y último punto difícil , la CRESTA DE LES BOSSES ,es una cresta de una hora de duración de apenas 1 metro de anchura, con caída casi vertical a ambos lados, a la izquierda Francia, a la derecha Italia, en mil metros de caída. El problema es cruzarse con gente, un paso en falso y hay un hermoso tobogán.
La cima es un llano amplio, sin ningún tipo de hito, es curioso con lo que le gustan a los franceses llenarlo todo con plaquitas y monumentos.
Este segundo día iríamos encordados de travesía, y si alguien caía hacia Italia los otros se tenían que lanzar a Francia para frenar la caída y viceversa.

Nos levantamos a las seis de la mañana, para coger el autobús que nos llevaría a Les Houches, el autobús fue puntual e iba casi vacío, salvo por una parejita de japoneses bastantes escuálidos, que iban con pinta de hacer lo mismo que nosotros, el viento lo iba a tener fácil con ellos, la chica era casi transparente de lo delgada que estaba.
Nos bajamos en Les Houches que está a 1000 metros, desde aquí se coge un teleférico que te sube hasta Bellevue a 1800 metros, donde hay una parada del tren cremallera que lleva al Nido de las Aguilas.
En la parada del teleférico había montones y montones de montañeros, con su habitual colorido, que se afanaban a esas tempranas horas, en echarse crema del sol, que iba a ser espléndido todo el día.
Tras esperar un ratito que lo abrieran, nos apretamos como japoneses en el metro de Tokio en el teleférico, allí Jesús con su habitual socarronería preguntó a voces si había algún español, y justo al lado nuestra había un Madrileño, que nos contó su aventura en el Mont Blanc de hacía un año, este año iba a hacer otra ruta, sobre todo le que preocupaba a Jesús era La Bolera, por lo visto no se le da bien ese juego.
Llegamos a Vellevue, una pradera idílica rodeada de bosques en lo alto de una loma, donde estaba la penúltima parada del tren cremallera del Mont Blanc, en pocos minutos apareció, con su aire retro y su eterno crujir, se retorcía continuamente para subir por las empinadas laderas, con su carga, gran carga humana.
En el tren se respiraba la ansiedad, ansiedad en todos lo idiomas, era la torre de Babel, había para todos los gustos. En su subida acabó dejando los bosques, adentrándose en un túnel ventanoso, que acababa en el nido de las Aguilas.
El comienzo de la caminata, a 2360 metros de altitud, últimos retoques a la mochila, alguna foto y un poco de crema.
El nido de la Aguilas es el final del Glaciar de Bionnassay, vaya nombrecito, que roto en grandes bloques amenaza por caer hacia el valle, con el continuo y desgarrador rugido de las pequeñas avalanchas que caen continuamente desde las alturas.
Nosotros a su izquierda giramos por un valle empinado y pedregoso, donde la serpiente multicolor humana reptaba por las laderas en pequeña algarabía, rompiendo la templada paz de la montaña. No tan templada ,que nos fuimos a pasar calor a los Alpes, y es que siempre llevamos a Extremadura con nosotros, y ya sabemos que pasa en Extremadura en Julio.
Subida continua, dura, pero muy fácil, conocí a un jovenzuelo francés de 73 años que subía como un gato, aunque reconocía que tenía que ir más despacio.
Se llega a la cabaña de Rougnes, las primeros vistas impresionantes, desde aquella cuerda, parte que divide dos laderas de una montaña, se divisan todas las agujas o Aiguilles en francés, que en el día claro nos dejaban boquiabiertos, esta zona tenía un pequeño descansito con los primeros neveros, para luego el camino retorcerse sobre sí mismo en gran desnivel para llegar al refugio de Tete Rousse a 3167 metros.
Hasta aquí un paseo, empinado , pero paseo, en una casetilla cerrada de información turística junto al camino, se agrupaban los montañeros, para colocarse los crampones (son pinchos de acero para no resbalar en el hielo, por si alguien no lo sabe), los polainas y sacar el piolet, empezaba lo serio, y nosotros no fuimos menos ya que la nieve estaba por todas partes.

Cruzamos una pequeña llanura de nieve y empezamos la ascensión, las primeras rampas de nieve eran bien inclinadas, pero enseguida se mezclaban con roca, lo que aumenta su dificultad.
Tras una pequeña trepada en roca, ahí estaba, delante nuestra, con sus carteles en francés de peligro, LA BOLERA, la bolera apenas tenía 30 metros, es un corredor, entre dos crestas, de ladera muy empinada, donde según cuentan van cayendo piedras de todos los tamaños, que a medida que calienta el día, son más grandes y más frecuentes, y estaba cubierta de nieve, lo que por fortuna frenaría un poco la velocidad de las piedras.
Como siempre que hay peligro, me lancé el primero, a mí no me parecía para tanto, dudé si asegurarme a la cuerda de acero que cruzaba de lado a lado, pero parecía más peligroso hacerlo, pasé tranquilamente, mirando arriba por si caía algo, justo en el medio hay un pequeño paso de roca que fue donde se mató el último hace tres días, así que no tocaba tan pronto, me dí la vuelta y les dije que me echaran una fotito, Jesús, gesticulaba y me decía que estaba loco que pasara ya de una vez, así que me dí la vuelta y seguí, todavía no sé si me echaron la fotito. La cuestión es que pasó luego Jesús y luego Josechu, al que le cayeron tres pequeñas piedras y una le dio en el pie. Por eso estaba yo tan tranquilo al pasar, sabía que Josechu se iba a llevar mi ración de piedras, es que soy un poco brujo…
Después nos confesó Jesús, que llevaba varios días soñando con las piedras como lavadoras de la Bolera, que lo hubiera dicho antes y le habría regalado un poco de detergente para el paso.
Poco después de nosotros pasaron la pareja de japonesitos, fue muy romántico, pasaron los dos encordados y sin fijarse al cable de acero, sin duda se habrían jurado amor eterno y querían compartir destino aunque fuera en el fondo de la Bolera.
Hasta aquí de risa, esto del Mont Blanc era cosa de niños, un paseo triunfal, poco más de 2 horas de ruta turística y llevábamos 1000 metros de desnivel y estaba a sólo 500 metros el Gouter, que ahí arriba colgado del cielo como un huevo espacial, nos esperaba con su sonrisa metálica.
Nada más lejos de la realidad, no sabía lo que nos esperaba, bueno si lo sabía, pero no me lo quería creer.
El CORREDOR del Gouter es una cresta de rocas muy, muy empinadita, con algunos tramos verticales que desde abajo impresiona menos que desde arriba.
El corredor es simplemente un supermercado de peligros, los hay de todo tipo, piedras descomponiéndose donde te resbalas, como en la trampa de la hormiga león, paredes verticales, hielo sin rocas, rocas sin hielo ,hielo con rocas y nieve, nieve con hielo, para todos los gustos, eso sí, el hielo sin whisky , no penséis que íbamos a otra cosa, y con tanta gente enfaenada en subir y bajar no te extrañe que te caiga alguna piedrecita de cualquier tamaño en la cabeza, para eso el casco, muy divertido.
Como siempre nos lo tomamos con calma, siempre dejábamos pasar a los grupos con sus superguías de dos metros, cuadrados como riscos y con sus clientes enredaditos en cuerdas, no fueran a perderlos por algún barranco. Nosotros íbamos sin amarrar, no estábamos tan cuadrados como los guías para pararnos los unos a los otros, así que el que fuera primero para abajo, que guardara sitio al final del barranco para los demás, por si acaso…
El principio del corredor es piedra descompuesta, muy mala para los crampones, vas dando picotazos a las piedras que te van zarandeando. No me gusta escalar con crampones, aunque se clavan muy bien en la roca y en el hielo, son una prolongación de tu cuerpo que no controlas y puedes darte un cramponazo en la otra pierna y hacerte una buena brecha, o puedes enredarte en los cordones de la otra bota o simplemente pisarte un diente ;del crampón por supuesto, no tenemos tanta habilidad para llegar a la boca.
Cuando acaba la zona descompuesta, empieza una de grandes rocas, la zona más fácil para mi gusto, luego una ladera de hielo, donde tienes que subir clavando el piolet en el hielo y cualquier despiste se paga muy caro, y luego roca con hielo, cuando llevas tus tres horitas de escalada, poco difícil según los expertos, por lo visto yo no soy experto, y empiezas a estar hasta los mismísimos, viene lo mejor ,una vía ferrata, una vía ferrata es una pared vertical con cable de acero para que te asegures con tu cordino, el cordino es una cuerda que te fijas al arnés, el arnés es como un liguero de escaladores fijo en la cintura, bueno, el caso, que si te caes te das un porrazo de dos o tres metros en la pared, al menos no bajas a guardar sitio en el fondo del barranco.
La pared tenía buenos asideros pero la verdad que si mirabas para abajo te daba un puñado de escalofríos por la espalda y por más sitios.
Al final subes casi como Tarzán izándote como una bandera en el cable, y te encuentras de repente ¡una escalera de hormigón! que lujo, después de tanta rusticidad, y tras la escalera, el antiguo refugio del Gouter, ya abandonado.

Una vez arriba te encuentras un super tocho de nieve, como los helados de cucurucho, a la derecha del refugio viejo a unos 300 metros está el novísimo refugio de Gouter, un huevo metálico muy llamativo colgando de una cornisa sobre un abismo infinito ,estos franceses son adictos a la adrenalina ,cuando te asomas por su pasarela terraza que lo rodea, donde siempre sopla el viento, ves a un saltito el glaciar de nombre impronunciable, Bionnassay, y de frente unos cuantos picos con su nieve colgando de las alturas ,pero si tienes vértigo mejor no te asomes.

Tardamos casi 7 horas en subir, lo normal, cuando entras en el refugio te encuentras tras un pequeño vestíbulo con doble puerta, una sala repleta de bancos de madera y de compartimentos, es la zona sucia, allí te quitas crampones y las botas y te pones un par de chanclas, de las que se apiñan en bandejas, dejas las botas, crampones, bastones y piolet en los estantes y te subes arriba con la mochila.
En la primera planta hay un comedor todo de madera, con mesas largas y bancos, ventanillas amplias con vistas al abismo, y una larga barra de bar.
Para nuestra fortuna la muchacha de recepción; una mesita con un ordenador al lado de la barra, sabía español, y pudimos arreglar el entuerto de la reserva anulada para dentro de 2 días, y nos dio unas pulseritas de papel fosforito, no sé muy bien para qué, esperaba que no fuera para identificar nuestros cadáveres si el huevo se descolgaba de la cornisa….
Arriba hay dos plantas, en cada una de ella dos salas con una 40 o 50 literas, la noche prometía de ruidos y ronquidos.
Lo más curioso del refugio era que no había agua, ni una gota, salvo que compraras una botella de litro y medio que valía cinco euros, los lavabos ni gota y los toilettes como decían ellos, soltaban agua color marrón deyección, que aunque no oliera, daba bastante reparo mirarla siquiera.
Y la verdad que son un poquito guarritos, que para lavarte la cara tenías que ir fuera a por un puñado de nieve, que por suerte había metros y metros por todas partes.
Nosotros para no deshidratarnos y no arruinarnos, utilizamos la fórmula Sebastián ,quien estuvo el año pasado; una botella de plástico, se raspa con la boca la pared de nieve de al lado de la puerta de fuera, hasta llenar la botella de nieve, se coloca sobre un radiador un buen rato, y cuando aparece agua, le echas un paquetito de suero oral y otro de polvos de naranjada, el antiguo Tang, todo a la concentración aproximada de un sobre de cada, para litro y medio, y el resultado es bebida isotónica riquísima.
Nos pusieron la cena a las seis, una sopa con queso que tú picabas y pollo con espaguetis duros como un risco, aquí todo recuerda la montaña. Tras una pequeña charla del día de mañana, y tras lavarse los dientes con nieve, a la cama, a las ocho y media.
El día siguiente prometía, nos levantaríamos a las una y media, para desayunar a las dos, y salir a las tres para intentar coronar sobre las ocho de la mañana y después bajar 2500 metros hasta el nido de las águilas.
Las previsiones meteorológicas eran buenas para la noche, sin viento y con 7 u 8 grados bajo cero en cumbre, para luego empezar a empeorar drásticamente, y por la tarde, nieve, y después tres días seguidos de nevadas y muy mal tiempo.
Teníamos carrera contra el reloj servida, el tiempo contaba en nuestra contra, si no queríamos quedar incomunicados en el refugio, o mucho peor, bloqueados arriba en los picos, prometía ser un día con un extra de emoción, por si no había ya suficiente.
Punto de partida.Parada final del tren cremallera.

13 kommentarer

  • Foto af José Rolo de Sousa

    José Rolo de Sousa 02-01-2015

    Rota bem documentada.

  • marina martin 23-06-2015

    Para mi lo peor fue la subida y la bajada del corredor de Gouter. Si no fuera por la altura la subida al Mont Blanc casí un paseo en comparación

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 27-06-2015

    Gracias José Rolo de Sousa por tu valoración. Espero que sea de tu utilidad.

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 27-06-2015

    Gracias, marina martin por comentarme. Sin duda, el corredor del Gouter era lo peor, no sólo por lo fragmentado del terreno y la mezcla de roca, nieve, hielo y arenilla, sino porque al ser tan frecuentado es fácil que caigan piedras sobre tí.

  • Foto af Carlos Vertiz

    Carlos Vertiz 17-09-2015

    Excelente reseña y muy completa. Acudiste con una compañia de guías o por tu cuenta?

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 05-10-2016

    Disculpa Carlos Veriz, no había visto tu comentario. Fuimos por nuestra cuenta, la mayoría van con guías.Saludos.

  • Foto af S.M.A.

    S.M.A. 10-02-2017

    Hola pisandocumbres,

    Lo primero darte las gracias por subir la ruta, y sobretodo la gran historia bien explicada...

    Me gustaría contactar contigo, tengo pensado hacerlo en Julio o Agosto, soy Madrileño, vivo en Algeciras desde hace 6 años, y llevo el club de senderistas masoquistas Algeciras desde hace casi 4 años...

    Un cordial saludo, espero su respuesta.

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 15-02-2017

    Buenas tardes,S.M.A. ,gracias por escribirme.
    Estaré encantado de poner a tu disposición lo que esté en mi mano para que lleves a buen fin tu empresa, tenemos la misma pasión. Si tienes facebook, puedes contactar conmigo con el mesenger en pisandocumbres o en mi perfil personal, Fran Pascual León. Estoy a tu disposición. Saludos...

  • Foto af scrubby

    scrubby 26-05-2017

    Bueno!

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 05-06-2017

    Gracias, scrubby.

  • Da pena vete 06-07-2017

    Hola. La cuerda solo la usasteis para la cresta les bosses??

  • Foto af pisandocumbres

    pisandocumbres 10-07-2017

    Hola, Da pena vete. Todo el mundo sale encordado desde el refugio de Gouter, y si vas con guía te llevan atado desde el minuto uno. El relato completo está en mi blogweb pisandocumbres.com . Saludosss.

  • Foto af Anton delchev

    Anton delchev 20-07-2019

    Muy bien esplicada i muy buena ruta espero tener suerte para haserla 👌

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