Jesus-4x4

Tid  7 timer 53 minutter

Koordinater 7634

Uploaded 16. januar 2018

Recorded januar 2018

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1.194 m
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80
160,37 km

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tæt på Las Montañetas, Canarias (España)

Un día recorriendo la isla de El Hierro da para mucho. Para comprobar que nos encontramos en lo que los griegos consideraban el fin del mundo, donde durante 250 años estuvo el meridiano cero. Para comprobar como es una isla declarada por la UNESCO como reserva de la biosfera y geoparque, donde en breve sólo se utilizarán energías renovables. En el camino gozaremos de lugares espléndidamente aislados, carreteras estrechas al pie de acantilados, lugares con denominaciones tan curiosas como el “faro del fin del mundo”, o el “hotel más pequeño del mundo”.
El Hierro no es una isla de playas, sino de interior. Su capital Valverde, se encuentra a 800 metros de altitud, a nueve kilómetros del mar, algo insólito en una isla. Apenas hay playas, sólo algunas calas de piedra negra volcánica, al fondo de acantilados imposibles y envueltas en la brumas de los alisios.
Recorriendo la isla podemos hacernos una idea de la magnitud de la fuerza de la naturaleza. Las lavas dispersas por las laderas parece que han caído hace poco tiempo. El árbol del garoe, del que los antiguos habitantes de la isla, los bimbaches, sacaban el agua, o el lagarto gigante de la isla nos dan una idea de un pasado no tan lejano.
Este recorrido en coche lo haremos en muchas ocasiones en solitario. En la carretera que cruza la isla por el sur, no llegamos a cruzarnos con otro vehículo, lo que habría sido un problema al encontrarse un abismo a uno de los lados. Al llegar al Faro de Orchilla, nos saludan unos jóvenes en un todo terreno, que vienen de visitar el meridiano 0. No nos atrevemos a desafiar el cartel de “sólo 4x4”. Vamos a continuar por lo que a menudo se denominan “las 10 carreteras más impresionantes del mundo”. Y es que nuestra vuelta a la isla no para de depararnos sorpresas en cada recodo. Hacemos un alto junto al Hotel más pequeño del mundo, denominado así muchos años por el Libro Guiness. Su actual explotador se encuentra sentado en un bar cercano, mientras feroces holas baten las rocas en que se encuentra enclavado. La sorpresa final, el lugar que sólo puede encontrarse aquí es el Pozo de las Calcosas. Al fondo de un barranco, entre negra piedra volcánica una serie de casas ancestrales.
Anochece, y nuestro periplo va tocando a su fin. Una visita a la capital de la isla nos hace encontrarnos con una tradicional capital a espaldas del mar, que podríamos encontrar en cualquier otro lugar de la península. La vida discurre tranquila, como hace años. Finalmente salimos para el origen de nuestro viaje, la Caleta, un pequeño pueblo marinero, buen lugar para reposar de un día intenso.

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La capital de El Hierro es la única capital de una isla canaria, que no está a nivel del mar, sino a más de 570 metros de altitud. Desde allí el océano se ve lejano. La ciudad está desparramada por los montes cercanos, como si pretendiera defenderse de lo malo que puede llegar del mar. Es una pequeña localidad, con apenas 1.600 habitantes. Su centro es conocido como la calle, en realidad la carretera que la atraviesa. Allí se encuentran edificios administrativos, comercios y bancos. Este aislamiento la han hecho poco permeable al turismo, y su vida se articula en torno a sus propios habitantes. Destaca la Iglesia. Si queremos conocer más deberemos subir y bajar calles, en el barrio de Tesine Alto o El Cabo.
El árbol Garoé es un tilo, que durante siglos los bimbaches, antiguos habitantes de la isla utilizaban para extraer agua. Esto le llegó a conceder unas cualidades mágica, y lo hizo un árbol sagrado. En realidad se trata de un sistema de captación del agua, gracias a los constantes vientos alisios, por el que las ramas del árbol condensan la humedad, reconduciéndola a pequeños estanques ( abajo en la foto) de los que se extrae. En el siglo XVII un huracán derribó el Garoé original, y el actual fue plantado en 1957. Hay construido un centro de interpretación, que cobrará la entrada por acceder al lugar en que se encuentra.
La Restinga se hizo famosa hace unos años por unas explosiones submarinas. Este puerto aislado. oasis de tranquilidad, es un destino . que sirve de acceso a la Reserva Marina del Mar de Las Calmas, uno de los mejores lugares del mundo para el mundo subacuático.
Esta carretera que recorre el sur de la isla es un entorno entre pinos a un lado y por otro unos cortados de piedra negra con una violenta caída al mar.
El Mirador de El Julán tiene panorámicas sobre la vertiginosa pendiente, que avanza en busca del acantilado hacia el Mar de Las Calmas. Vertiginosos barrancos con el campo de volcanes de La Restinga al fondo.
La Punta de Orchilla fue, hasta el descubrimiento de América, la tierra más occidental del mundo conocido. Desde el actual Faro de Orchilla se tiene la sensación de estar en el fin del mundo, con el Atlántico que no encontrará otra tierra hasta América. El meridiano de Orchilla fue la última tierra divisada por Cristobal Colón antes de adentrarse en el mar tenebroso que le llevaría a América. A partir de 1634 se convirtió en el punto de referencia que marcaba el paso del imaginario meridiano cero, permaneciendo hasta 1884, que fue sustituido pro Grenwich.
Este tramo de carretera es tan bello como peligroso, debemos extremas aquí las precauciones.
Cerca del pueblo de Sabinosa, encontramos el POZO DE LA SALUD sobre un acantilado marino formado por lavas porosas y recientes. Estas lavas se asientan sobre un substrato poco permeable, que retiene el agua de lluvia que se infiltra. La influencia del mar y de la actividad volcánica remanente provocan que estas aguas termales tengan muchas sales disueltas, que le confieren sus ancestrales propiedades terapéuticas para numerosas dolencias.
Al fondo de un largo camino, entre piedras se encuentra esta piscina natural, con unas cuevas. Una auténtica delicia.
En el extremo noreste de la Bahía de El Golfo se encuentra el término de las Puntas y el antiguo muelle de Punta Grande, que era la única vía de comercio de la comarca. Su restaurado y moderno edificio portuario acoge las cuatro habitaciones del hotel considerado por Guiness el más pequeños del mundo.
Uno de los lugares más alucinantes de nuestro viaje. Una senda peatonal nos lleva a una aglomeración de casas, de construcción tradicional, con una piscina natural, al fondo de un barranco.

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